Fiestas de Piornal
Piornal celebra el Jarramplas el 19 y el 20 de enero: un personaje enmascarado que toca el tambor bajo una lluvia de nabos
Jarramplas
🗓️ Programa de Jarramplas
Los días están tomados de la información oficial de las fiestas. Los actos que todavía no tienen horario público aparecen sin hora: preferimos dejarla en blanco antes que dar una hora sin confirmar. Consulta siempre el programa oficial del Ayuntamiento antes de viajar.
Toda la fiesta de un vistazo
El Jarramplas de Piornal es una de esas fiestas que cuesta creer hasta que se ve. Se celebra el 19 y el 20 de enero, en torno a San Sebastián, en el pueblo más alto de Extremadura —unos 1.175 metros, en el valle del Jerte— y consiste en que un vecino, oculto bajo una máscara cónica con cuernos y un traje forrado de cintas de colores, recorre las calles tocando un tambor mientras el pueblo entero le lanza nabos. No es un lanzamiento simbólico: los impactos son reales, el personaje lleva protección bajo el traje y aguantar la carrera es motivo de orgullo. Ser Jarramplas es un honor que se pide y que puede tardar décadas en llegar. Sobre el significado hay dos lecturas que conviven sin contradecirse: el Jarramplas como San Sebastián, con los nabos en el papel de las flechas de su martirio, y el Jarramplas como encarnación del mal —ladrón de ganado, demonio— al que la comunidad apedrea y expulsa. En las dos, el sentido es el mismo: purificar y empezar de nuevo. La otra cara de la fiesta llega a medianoche del 19, con las alborás, las coplas que se cantan acompañadas de migas y vino repartidos entre los asistentes. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
Momentos que no te puedes perder
- Las salidas del Jarramplas por las calles, mañana y tarde de los dos días.
- El sonido del tambor acercándose antes de que aparezca el personaje.
- Las alborás de medianoche del 19, con migas y vino repartidos a los asistentes.
- La máscara de cerca: cónica, con cuernos, morro y crin de caballo.
- El pueblo entero convertido en escenario, con las calles cubiertas de nabos.
- El valle del Jerte en invierno, que es otro paisaje que el de la floración.
Consejos para disfrutarla
- Ropa que puedas manchar y que no te importe: van a volar nabos y salpica.
- Enero a 1.175 metros: frío serio, posibilidad de nieve o hielo en la carretera de subida.
- El casco se cierra y hay que aparcar en los accesos, con caminata en cuesta.
- No es una atracción: sigue las indicaciones del pueblo y respeta los espacios marcados.
- Si vas por las alborás, cuenta con trasnochar: son a medianoche del día 19.
Origen e historia
Piornal es el pueblo más alto de Extremadura, a unos 1.175 metros, colgado en la vertiente del valle del Jerte entre castaños y cerezos. Su fiesta, el Jarramplas, es una de las más impresionantes y menos conocidas del calendario español, y no tiene una explicación única. Se celebra el 19 y el 20 de enero, en torno a la festividad de San Sebastián, y consiste en que un vecino, oculto bajo una máscara cónica con cuernos y un traje cubierto de cintas de colores, recorre las calles tocando un tambor mientras el pueblo entero le lanza nabos. Las dos interpretaciones tradicionales conviven sin excluirse: por un lado, el Jarramplas representaría a San Sebastián recibiendo su martirio, con los nabos en lugar de las flechas; por otro, encarnaría el mal, un ladrón de ganado o un demonio que amenaza el orden de la comunidad y al que hay que apedrear y expulsar del pueblo. En ambas lecturas el gesto colectivo es el mismo: purificación y renovación. Está declarada Fiesta de Interés Turístico Nacional.
🚗 Cómo llegar
Piornal está a unos 110 kilómetros de Cáceres y a 130 de Plasencia y Ávila por carretera de montaña; se accede desde el valle del Jerte por la EX-203 y una subida de curvas hasta los 1.175 metros. No hay tren y el autobús es limitado, así que el coche es lo práctico, con una advertencia importante: en enero, a esa altitud, la nieve y el hielo son posibles y el pueblo tiene calles muy empinadas. Los días de fiesta el casco se cierra y el aparcamiento se organiza en los accesos, con bastante distancia a pie.
🍽️ Qué comer
La cocina del valle del Jerte es de montaña: migas, cabrito, chanfaina, patatas revolconas con torreznos y las sopas de tomate. Piornal es tierra de cereza del Jerte con denominación de origen —aunque en enero se come en conserva y en licor— y de castaña. En la noche del 19, la costumbre es acompañar las alborás con migas y vino de pitarra que se reparten a los asistentes, ya de madrugada y con frío de verdad. Para beber, vinos de pitarra de la comarca y aguardientes de la tierra.
Ser Jarramplas: un honor que se pide con años de antelación
Detrás de la imagen espectacular hay una organización social muy precisa. El Jarramplas no se sortea ni se improvisa: es un honor que se solicita, y la lista de espera en Piornal puede llegar a ser de décadas. Quien lo consigue asume dos días de esfuerzo físico serio bajo un traje pesado, con una máscara que limita la visión y el oído, tocando un tambor sin parar y recibiendo impactos reales. Debajo del traje de cintas va una estructura de protección, porque los nabos no son un elemento simbólico: se lanzan de verdad y se lanzan con fuerza, y aguantar la carrera hasta el final es exactamente lo que se espera del personaje.
La fiesta tiene, además, una cara que casi nunca sale en las fotografías. A medianoche del 19 de enero llegan las alborás: las coplas que se cantan acompañadas de migas y vino que se reparten entre los asistentes, ya de madrugada y con el frío del Jerte en enero. Ese momento, más recogido y más doméstico, es el que la gente del pueblo suele nombrar primero cuando se le pregunta qué es para ellos el Jarramplas. Y es también el que mejor explica que no se trata de una atracción turística montada para visitantes, sino de un rito comunitario que lleva siglos funcionando.
Piornal en enero: el pueblo más alto de Extremadura
Piornal está a unos 1.175 metros, lo que lo convierte en el pueblo más alto de Extremadura, colgado en la vertiente del valle del Jerte entre castaños, robles y los cerezos que en primavera dan el espectáculo por el que la comarca es conocida. En enero el paisaje es otro: árboles desnudos, niebla en el valle y una posibilidad real de nieve o hielo en la carretera de subida, que es de curvas y con pendiente. Eso condiciona el viaje más de lo que parece, y conviene mirar el parte antes de salir.
El pueblo, además, tiene calles muy empinadas y un casco que se cierra los días de fiesta, con el aparcamiento desplazado a los accesos: hay que contar con caminata en cuesta y con ropa que se pueda manchar, porque el suelo acaba cubierto de restos de nabo. Como base para el resto del viaje, el valle del Jerte ofrece las gargantas —la de los Infiernos es la más conocida—, los pueblos de arquitectura negra de la comarca, y a un rato de coche, La Vera con Yuste y Plasencia con su casco histórico. Enero es temporada baja y el alojamiento es más fácil que en floración, con la excepción evidente de las dos noches del Jarramplas.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo es el Jarramplas?
El 19 y el 20 de enero de cada año, en torno a la festividad de San Sebastián. Son dos jornadas, con salidas del personaje por la mañana y por la tarde.
¿Por qué se le tiran nabos?
Hay dos lecturas tradicionales que conviven. En una, el Jarramplas es San Sebastián y los nabos hacen de flechas de su martirio. En la otra, encarna el mal —un ladrón de ganado, un demonio— al que la comunidad apedrea y expulsa. En ambas, el gesto significa purificación y renovación.
¿Cómo va vestido el Jarramplas?
Con un traje cubierto de cintas de colores y una máscara cónica con cuernos, morro grande y crin de caballo, bajo la que se protege con una estructura para aguantar los impactos. Va tocando un tambor mientras recorre el pueblo.
¿Qué son las alborás?
Las coplas que se cantan a medianoche del 19 de enero, acompañadas de migas y vino que se reparten a los asistentes. Es el momento más íntimo de la fiesta y el que menos aparece en las fotos.
¿Se puede participar tirando nabos?
La fiesta es participativa, pero tiene sus normas y su organización, y el personaje sufre impactos reales. Lo sensato es seguir las indicaciones del pueblo, respetar los espacios marcados y entender que no es una atracción: es un rito con siglos de continuidad.
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